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PUBLICAR
EN ESPAÑA
Es
difícil publicar en España. Es difícil que una editorial apueste por un autor
todavía desconocido. Es difícil conseguir una oportunidad. ¡Pero jamás imposible!
Los responsables de las grandes editoriales aseguran que leen todos los manuscritos
que les llegan. ¡Todos! Y a todos les contestan. Además, hay muchísimas pequeñas
y medianas editoriales que siempre son más accesibles para abrirse camino
a través de ellas. Publicar es una carrera de fondo y la única fórmula válida
es la perseverancia.
A
la hora de intentar "vender" un manuscrito, lo primero es buscar la editorial
en la que pueda encajar la obra. La mayoría de ellas aconseja descartar directamente
algunos géneros como el cuento, con gran tradición en América Latina, en el
Reino Unido y en Cataluña, pero que tiene poca salida en castellano. Los grandes
agentes editoriales argumentan que los cuentos no funcionan debido a los hábitos
de lectura y al esfuerzo que supone enfrentarse a argumentos y personajes
diferentes cada pocas páginas. El resultado es que prefieren apostar por los
géneros tradicionales.
En
cualquier caso, lograr el apadrinamiento de las editoriales no es la única
vía para publicar. Una buena alternativa son los premios literarios, que siempre
suponen promoción de la lectura y el descubrimiento de nuevos autores. Pero
tampoco todos los premios están al alcance de cualquiera. Algunos de los convocados
por editoriales están concedidos de antemano, porque el editor prefiere asegurarse
la venta; por eso, lo más recomendable para los escritores desconocidos es
presentarse a premios pequeños que les permitan publicar. Un galardón y una
obra publicada siempre son una apreciada tarjeta de presentación. Recordamos
-a quienes no quieran perderse ninguna convocatoria- que esta editorial ha
publicado ya tres ediciones de la Guía de Concursos y Premios Literarios en
España.
Otra
opción es enviar los manuscritos a las agencias editoriales. Ellos representan
los derechos de autor y se ocupan de buscar al editor adecuado que publique
la obra de sus representados, de defender sus derechos en España y en el extranjero,
de revisar los contratos y de las adaptaciones al cine. Algunas editoriales
trabajan básicamente con agentes; les dan preferencia porque estas agencias
ya han realizado la primera criba de selección y saben cómo y dónde "colocar"
las obras. Pero hay pocos agentes literarios, y más de la mitad representan
a autores españoles en el extranjero, o a escritores y editores foráneos en
España.
La
alternativa más accesible son las revistas. Además de las principales cabeceras
de los quioscos, hay multitud de pequeñas y medianas publicaciones a lo largo
y ancho de todo el país creadas específicamente para difundir poemas y relatos
de todos los escritores (tanto profesionales como aficionados) que quieran
participar y reúnan un mínimo de calidad.
La
Guía del Escritor Aficionado y Profesional, publicado por Ediciones y Talleres
de Escritura Creativa Fuentetaja, recoge todas direcciones de revistas culturales,
publicaciones independientes, editoriales, prensa, radio y productoras, donde
poder intentar publicar.
Éstas
son las formas más o menos convencionales de sacar las obras a la luz y al
conocimiento ajeno. Frente a ellas quedan los cauces alternativos que van
desde la autoedición a la difusión del manuscrito por Internet.
DEL
MANUSCRITO A LA LIBRERIA
En
esta película sólo hay un protagonista: el manuscrito. Si la obra tiene fuerza,
ha madurado y puede defenderse por sí misma, es el momento de apostar por
ella y de lanzarla al ruedo literario. Es entonces cuando se desarrolla el
argumento, aparecen los actores secundarios y el resto del reparto. Se acabó
el proceso de creación; hay que buscar una editorial que quiera publicarla,
y empieza el tortuoso camino de las gestiones.
El
manuscrito es la única tarjeta de presentación. El primer paso es vestirlo
y adecentarlo lo mejor posible para la burocracia de la industria editorial,
como si fuera a una entrevista de trabajo. Antes de emprender la carrera hay
que hacer una última revisión del texto para partir con la seguridad de que
la obra está bien acabada y pulida.
Acabado
del manuscrito
Algunos
escritores inexpertos, ansiosos de ver publicada su obra, la envían recién
terminada a una editorial, sin revisarla e incluso cargada de faltas de ortografía
y tipografía. Esto es un grave error, ya que las editoriales, que están inundadas
de manuscritos, rechazan inmediatamente los que tienen defectos de presentación.
Por otra parte, la obra necesita reposar. Cuando se termina una obra creativa
lo mejor es guardarla en un cajón y olvidarse de ella durante unos meses.
Se debe esperar el tiempo necesario que permita al autor volver a retomar
su texto con una mirada nueva, fresca y mucho más objetiva; esto le permitirá
hacer una autocrítica distanciada para volver a corregir el escrito y, si
hace falta, re-elabolarlo.
El
siguiente paso es entregar una copia de la obra a amigos, familiares o compañeros
y pedirles que hagan críticas y puntualizaciones, así como que señalen los
errores ortográficos, tipográficos o sintácticos (no sin antes prevenirles
contra las descalificaciones generales, las adulaciones y las omisiones). Una
vez recogidas todas las anotaciones de los lectores cercanos, se estudian, se
cambia lo que se considere conveniente y, con todas las correcciones hechas,
se muestra el resultado a un especialista en ortografía y corrección. Una
vez finalizado este proceso, es el momento de guardarla en el cajón otro par
de meses.
Cuando
se retome la obra ha de ser ya para hacer las correcciones finales: cambiar un
verbo, suprimir un adjetivo o modificar una expresión. De esta forma, quedaría
lista la presentación definitiva.
Procesadores
de textos
Escribir
en un ordenador con un procesador de texto ha facilitado inmensamente el
trabajo del escritor y acortado y mejorado el trayecto de la obra a la
imprenta. Además de permitirnos ejecutar todas las correcciones del
copiar-pegar, suprimir, cambiar el orden de las frases o párrafos, sustituir
palabras, etc. en cuestión de segundo, la tecnología ya permite que la obra
se pueda enviar directamente, en un disquete, CD-Rom e incluso por internet, a
la editorial y a la imprenta para su publicación. Las herramientas de los
procesadores de texto ofrecen muchas posibilidades para el diseño y la edición,
incluido un diccionario que detecta y corrige todas las faltas ortográficas y
tipográficas y señala las posibles incorrecciones sintácticas y gramáticales.
Word
y WordPerfect son los procesadores de textos más populares, aunque hay muchos
más. Características más sobresalientes a la hora de elegir programa:
—Autocorrección:
corrige automáticamente errores frecuentes ortográficos o de mecanografía,
tales como el olvido de las mayúsculas.
—Autotexto: permite acelerar las entradas de texto al expandir elementos
basados en abreviaturas.
—Corrector ortográfico incorporado: detecta errores y sugiere correcciones
rápidamente.
—Elegir tamaños y estilos de escritura, márgenes, tabulaciones, insertar
tablas y gráficos, con sólo hacer un “clic”.
—Presentación preliminar, totalmente editable
—Y, sobre todo, que sea compatible con programas de maquetación tanto en
MacIntosh como en Windows.
Estos
programas se complementan con otros de autoedición concebidos expresamente
para el diseño y la maquetación de libros, revistas y publicidad. El
escritor los podrá utilizar cuando quiera ir más allá de la creación
literaria y desee realizar una autoedición. Los software de diseño gráfico
más utilizados en la edición española son el QuarkXPress y el PageMaker.
Con ellos se realizan la mayoría de periódicos, revistas y libros que salen
al mercado.
Presentación
Sólo
hay una regla de oro, y es facilitar la lectura del manuscrito. Hay que
presentarlo de la forma más limpia, ordenada y clara que sea posible. Para
conseguirlo, se deben respetar las normas estándar internacionales:
—Escrito
a máquina o a ordenador, sin faltas ortográficas ni tipográficas y, por
supuesto, sin tachaduras —estos son los errores imperdonables que
descalificarían al autor antes de empezar la lectura—.
—Escribir 60 signos por línea (por signos se entiende tanto caracteres como
espacios) y 25 líneas por página; el resultado es de 1.500 signos por página.
—Cambiar de página al comienzo de capítulo.
—Escribir los folios por una sola cara, con márgenes a cada lado y con un
interlineado doble que permita realizar correcciones y anotaciones.
—Todas las páginas tienen que estar debidamente numeradas.
—El papel debe ser el clásico: blanco y de 80 gramos. Prescindir de papel
reciclado, de lujo o de colores.
—Encuadernar el manuscrito, al menos con cartulina, plástico y gusanillo.
—Utilizar la tipografía más sencilla posible para facilitar su
legibilidad. Las florituras góticas son incómodas para la lectura y provocan
desinterés y cansancio en el lector. No hay que olvidar que el interesado en
que el manuscrito se lea es el propio autor.
—Y por supuesto,
siempre
hay que enviar copias; ¡jamás el original!
Cubierta:
El
manuscrito se tiene que presentar con una cubierta dura, que puede ser de
cartulina de 150 a 240 gramos, o un plástico duro.
En
la cubierta debe aparecer:
—El título de la obra.
—El género: novela, poesía, relatos, ensayo, etc.
—Nombre, dirección y teléfono.
Escribirlo
todo en versales resaltando el título, y utilizar de nuevo la tipografía más
sencilla. Un consejo para no meter la pata: no mencionar al editor en la
portada (no está bien visto).
Carta de presentación y currículum
Un
manuscrito siempre debe de ir acompañado por una mínima carta de presentación
y un currículum vitae.
—La carta debe ser concisa, neutra y educada, y sin caer en las alabanzas
gratuitas ni en el peloteo, que siempre resultan empalagosos. Jamás hay que
defender el manuscrito, argumentarlo, y mucho menos ensalzarlo (no se trata de
contar la propia vida ni de hacer una declaración de intenciones).
—Al editor no le interesan otros detalles que la edad, la profesión y si el
autor ha publicado o escrito otras obras.
Aunque
la calidad del libro es la única que determinará su publicación, cuanta más
información profesional ofrezca el autor, mejor. A veces alguien puede enviar
a una editorial el manuscrito menos adecuado para que se publique (por
ejemplo, un libro de cuentos, que en castellano tiene pocas salidas); pero si
a la editorial le gusta cómo escribe el autor, y sabe que tiene otros
trabajos hechos, se los puede pedir para leerlos.
Asegurar
la Autoría
Siempre
hay que proteger la autoría de un manuscrito antes de enviarlo a una
editorial, y la mejor forma de hacerlo es inscribirlo en el Registro de
la Propiedad Intelectual. Es un trámite sencillo que cuesta 1.800
pesetas, y que asegura al escritor los derechos sobre su obra, protegiéndole
ante posibles o fabulados plagios y robos de propiedad
intelectual.
Envío
de la Obra a la Editorial
Los
manuscritos pueden llegar a una
editorial
(o a una
agencia
literaria)
de
dos formas: por correo o entregados en mano. No hay diferencia: llevarlo
personalmente no puntúa. En las grandes y medianas empresas no lo va a
recoger ni el editor ni el director literario. Lo más cómodo y práctico es
enviar una copia de la obra por correo certificado al departamento de recepción
de manuscritos.
Antes
de enviar un manuscrito a una editorial hay que elegir aquélla en la que
mejor pueda encajar la obra. No es recomendable enviarla a varios sitios a la
vez. Lo más coherente es optar por una, esperar a obtener respuesta y, en
caso de devolución, intentarlo con otra editorial; y así sucesivamente.
Por
cuestión de eficacia, los autores americanos, en lugar de mandar el
manuscrito completo, optan —cada vez con mayor frecuencia— por enviar una
sinopsis de la obra acompañada del primer capítulo (que sirve de cebo). Esto
agiliza el trabajo del editor y el escritor ahorra en costes de envío;
asimismo, la respuesta de la editorial es más rápida: o envía una carta de
rechazo o pide el resto del manuscrito (en cuyo caso el autor tendrá más
oportunidades, o al menos sabrá que su trabajo puede interesar a la editorial
y va a ser leído).
La
sinopsis es un resumen del manuscrito desarrollado en tres o cuatro folios,
que nunca se devuelve. Si se trata de un libro de poemas, se envía un índice
de los títulos y unas diez poesías.
En
cualquier caso, ésta es una fórmula todavía muy poco utilizada, pues los
editores prefieren ver la obra completa. Si incluimos este apartado es con el
fin de informar sobre otras posibilidades de “vender” la obra.
Oportunidades
de Publicación
Las
grandes editoriales afirman tajantemente que todos los manuscritos tienen las
mismas oportunidades y que no influyen los amiguismos ni las recomendaciones.
Que una novela llegue a través del contacto de algún amigo o familiar, según
dicen ellos mismos, no le otorga ninguna garantía de éxito; “lo único que
decide es la calidad”. Aunque tampoco era de esperar que fueran a decir otra
cosa.
La
tendencia editorial de estos últimos años ha sido generosa con los
escritores noveles. Han salido a la luz muchos jóvenes autores y que se están
abriendo paso con éxito en el mercado editorial. El público reclamaba gente
nueva, primeras novelas y descubrimiento de autores. Pero los responsables de
algunas editoriales opinan que se ha publicado demasiado y no todo ha sido
bueno, así que ahora tienen más cuidado con la selección; hay que tener en
cuenta que las editoriales —que son empresas culturales, pero al fin y al
cabo empresas— se niegan a perder dinero y a que los libros se pudran en los
almacenes.
Otras
grandes editoriales españolas son más pragmáticas. Para ellas la aparición
de firmas nuevas depende de las necesidades de la empresa. Si el mercado es más
amplio, se publican más libros y hay más oportunidades para nuevos talentos;
pero si se reduce la edición, la editorial ya tiene cubiertas sus necesidades
con los escritores más conocidos.
A
pesar de todo, a la industria literaria le gusta descubrir genios y presumir
de su apuesta por plumas nuevas. Siempre juegan con la posibilidad de
descubrir a la gallina de los huevos de oro.
Estadísticamente,
la realidad es más dura. La probabilidad de publicar que tiene un autor
desconocido puede variar desde un dos por mil en las grandes editoriales a un
cinco por ciento en las editoriales más pequeñas.
En
realidad, la selección de los elegidos nunca se reduce a una cuestión de
suerte; es decir, una obra mediocre en forma y contenido jamás será aceptada
por un editor que costee su publicación, pero si se trata de una editorial
que trabaja por encargo, y es el autor el que paga la edición, entonces
siempre saldrá (aunque seguirá siendo mediocre).
En
cualquier caso, ningún editor que rechace una obra le confesará directamente
al autor la pobreza del manuscrito, ya que éste es un cliente potencial.
Simplemente le devolverá un formulario de cortesía.
Cuando
se presenta una obra y se tiene la seguridad de que ésta vale la pena, en
principio hay que apostar por lo más alto: apuntar directamente a las grandes
editoriales, y no desanimarse si lo rechazan. Antes de tirar la toalla, se
baja el listón y se intenta con las editoriales medianas y, por último, con
las pequeñas (que ofrecen menos reconocimiento pero más oportunidades).
Criterios
de Selección
Comité de lectura: El
comité de lectura está compuesto por un número variable (entre dos y cinco)
de especialistas en literatura —críticos literarios, autores de la casa,
eruditos, profesores, etc.—, que se encargan de seleccionar las obras que
pueden interesar a la editorial. En las pequeñas editoriales los manuscritos
los lee directamente el editor.
Los
criterios literarios utilizados para realizar la selección son casi
universales:
—Calidad
del estilo y de la obra literaria.
—Interés y sustentación de la historia narrada.
—Brillantez y originalidad de las ideas.
—Ajuste con la línea editorial de la casa.
Estas
pruebas son las que califican para la nota literaria, o lo que es lo mismo,
para conseguir el reconocimiento y la aprobación de ese tribunal examinador.
Pero la nota definitiva, que es la calificación comercial, la puntúa el
editor (que es el que arriesga su dinero en la apuesta).
En
los casos de edición a cuenta del autor, lógicamente no existe este riguroso
proceso de selección. Al contrario, las cuentas se invierten. Si una
editorial sólo se queda con un 1 por ciento de las obras de escritores inéditos,
los editores que trabajan por encargo lo publican prácticamente todo, aunque
a veces hagan creer —para estimular el ego del autor— que ellos también
tienen un comité de lectura.
Proceso
de Selección
El
proceso de selección tiene tres fases:
Primera criba: Se
devuelven directamente los manuscritos que no se ajusten a la línea de la
editorial. Por eso hay que conocer las editoriales y sus colecciones antes de
enviar inútilmente un trabajo.
Lectura rápida: Se
hace una lectura general saltando páginas para ver el estilo y la forma de
desarrollar la obra. El examen dura cinco o diez minutos. En esta fase se
devuelven el 90 por ciento de los manuscritos, acompañados de una carta
prototipo que no hiera la sensibilidad del autor.
Lectura minuciosa: Uno
o varios lectores ajenos a la casa leen el manuscrito y hacen un informe con
el resumen de la obra, un análisis y puntualizaciones. Luego la pasan al
responsable literario y la obra puede ser leída varias veces antes de superar
la criba final, que es la mesa del editor (éste es quien tiene la última
palabra). Si finalmente la obra es rechazada, se suele devolver con una carta
personalizada.
Devolución
del Manuscrito
La
selección es dura y pocos la superan. Se asemeja a unas oposiciones: muchos
candidatos para pocas plazas. Así que no basta con ser bueno; hay que ser el
mejor. En el peor de los casos, cuando el manuscrito no interesa, las grandes
editoriales suelen devolver la obra, pero aún así siempre hay que
asegurarse, por si acaso, de que enviarán respuesta, para no esperar inútilmente.
El
plazo de devolución varía según la editorial, pero por término general
ronda entre quince días y un mes desde la fecha de la recepción. Los plazos
se pueden alargar cuando la editorial tiene sobrecarga, pero siempre es un
consuelo para el autor ver que su obra no se deshecha directamente. De todas
formas, si en ese período no se reciben noticias, se recomienda conceder un
tiempo total de espera de unas seis semanas antes de llamarles por teléfono
para solicitar información sobre el seguimiento del manuscrito.
Nunca
hay que perder la esperanza, porque en algunas ocasiones una editorial se
puede interesar por un autor aunque no le publique la obra, y se mantiene en
contacto con él para que les envíe los próximos trabajos.
Contratos
Si
a la editorial le gusta la obra y quiere publicarla, localiza al escritor y
negocia las condiciones. Aunque se parte de un
contrato
generalizado
y estipulado, siempre se personaliza en cuestión de anticipos y
derechos
de autor,
dependiendo
del reconocimiento y la cotización del escritor. A los autores más
consagrados les suelen representar agentes
literarios
que
se pelean con la editorial por conseguir las mejores condiciones en la firma
del contrato y en los derechos de autor.
Control
del Proceso
Cuando
la editorial adquiere la obra, ésta pasa por un corrector de estilo que puede
hacer sugerencias al autor, pero este último siempre puede imponer su opinión.
Normalmente, los autores tienen derecho a cambiar algo o sustituirlo, ver las
galeradas, hacer correcciones, y opinar sobre la cubierta y la bibliografía.
En todo caso, todo esto depende de la relación existente entre el escritor y
el editor, y de lo que hayan estipulado en el contrato.
Distribución
Cuando
el libro sale de imprenta comienza el proceso de distribución, a cargo de una
empresa distribuidora o de la propia editorial. Las opciones de promoción de
una obra dependen del autor por el que ha decidido apostar un editor. Y las
condiciones y tiempo de venta de la obra en las librerías varían en función
de los acuerdos bilaterales a los que lleguen los distribuidores y los
libreros.
Agentes
Literarios
Los
agentes literarios funcionan de intermediarios entre el escritor y la
editorial. Representan los derechos de autor, se ocupan de buscar al editor idóneo
que publique las obras de sus representados, y de negociar los contratos de la
forma más favorable para el escritor. Defienden los derechos del autor tanto
en España como en el extranjero, y también en las adaptaciones cinematográficas.
Conocen el medio en el que se mueven y viven de él. Cobran un porcentaje
(variable) de lo que gane su representado.
Las
agencias literarias trabajan tanto con autores reconocidos como con escritores
noveles. Reciben manuscritos, los seleccionan y llevan los mejores a la
editorial que pueda publicarlos (mirar
directorio
de agencias
y
editoriales).
Autoedición
y Edición a Cuenta del Autor
La
autoedición es una forma alternativa de publicar una obra. El autor, en lugar
de vender su manuscrito a una editorial, se autofinancia él mismo la
publicación. Según sus necesidades, tiene varias opciones: llevar su obra ya
preparada a una imprenta, contratar unos servicios editoriales (ver directorio
de «servicios editoriales») o pagar a una editorial que trabaje por encargo
(buscar en «editoriales»).
A
veces, a los autores les interesa publicar bajo el nombre de una editorial,
que además de contar con la ventaja de tener organizado todo el proceso
editorial, les puede servir de respaldo y garantía. Pero antes de optar por
esta fórmula, hay que pedir presupuestos y calcular los gastos, ya que de
otra forma se corre el riesgo de que la editorial abuse de los fondos
monetarios del autor.
Cuando
un escritor decide llevar su manuscrito a una editorial que trabaja por
encargo, ésta recibe el original y hace una selección previa para que se
adapte a su línea de publicaciones y a la calidad de la editorial. Si el
autor y el editor llegan a un acuerdo, firman un contrato de encargo donde se
fija el número de ejemplares y se acuerda la forma de distribución (el autor
se puede quedar con todos los ejemplares, para distribuirlos él mismo, o
puede repartirlos mediante los mecanismos habituales de la editorial).
Con
esta fórmula el autor paga todos los gastos de la edición (maquetación,
corrección de pruebas, impresión y encuadernación), y tiene derecho a ver
todas las pruebas, a modificarlas y a decidir sobre la portada y presentación
(aunque es la editorial la que le prepara las opciones).
El
editor, por su parte, se encarga únicamente de las labores de edición, y no
arriesga dinero en el proceso, ya que asume que la obra no es comercial y no
tiene asegurada la venta.
Cauces
Alternativos
Una
creación literaria se puede difundir y distribuir de maneras muy diferentes,
al margen de la industria tradicional. Hoy la forma más fácil y barata es a
través de internet. Y además queda disponible para cualquier que quiera
llegar a ello en cualquier rincón del mundo. Las otras opciones más
tradicionales son las clásicas fotocopias, libretos, revistas, fanzines y
libros colectivos, etc.
La
Prueba de Fuego de la Segunda Publicación
Publicar
un libro no significa la consagración, ni muchísimo menos. La prueba de
fuego consiste en «colocar» el segundo, que puede ser tan difícil o más
que el primero. ¿Por qué? Aunque un escritor consiga publicar un libro,
tiene un 60 por ciento de posibilidades de quedarse en el olvido. La editorial
realizará un mínimo trabajo rutinario de servicios de prensa y difusión,
pero no promocionará la obra ni la presentará en eventos especiales; esa
inversión publicitaria prefieren realizarla con los escritores más
cotizados. Por otra parte, puede ocurrir que la segunda obra esté menos
trabajada que la primera, en cuyo caso la editorial será más reticente a
publicarla.
El
resultado comercial del primer libro definirá en la mayoría de los casos las
publicaciones sucesivas. Importa más la cuantía de las ventas que el talento
de la nueva revelación; incluso a veces a un editor le interesa tanto o más
un autor con gancho que la calidad literaria de su obra. Es decir, los
escritores tímidos y apagados son los menos atractivos para los editores, que
intentan promocionar tanto una obra como a su autor (ya que ambos, de alguna
forma, le pertenecen).
En
cualquier caso, cuando una editorial se niega a publicar la segunda novela de
su joven talento, éste tendrá muchísimas dificultades para encontrar otros
editores que se la compren, pues éstos desconfiarán de su calidad y de los
posibles resultados, pensando que, si en la editorial de partida no le han
vuelto a publicar, es que algo no marcha bien. En definitiva: un título sin
ventas no es el mejor currículum para probar suerte entre las grandes
empresas, aunque siempre se puede intentar con las medianas y pequeñas
editoriales.
EDITORIALES
Buscador de la Federación de Gremios de Editores de España
http://www.federacioneditores.org/
editoriales/FG_Buscador.asp
La
página web de la tiene un buscador donde se pueden encontrar todas
editoriales españolas. Las búsquedas se pueden encontrar tanto por el nombre
una editorial determinada, como por la inicial o la ciudad.
Buscador del Ministerio de Cultura
base
de datos de editoriales españolas.
http://www.mcu.es/bases/spa/edit/EDIT.html
COMO
LLEGAR AL QUIOSCO
Los
periódicos, las revistas de información general y las publicaciones
culturales siempre tienen abiertas las puertas a colaboraciones periodísticas
en forma de reportaje o entrevista. Y las revistas especializadas recogen
relatos, poesías y demás creaciones. En España hay más de 300
publicaciones literarias.
COLABORACIONES
EN PERIODICOS Y REVISTAS
Los
periódicos y revistas que llegan al quiosco trabajan básicamente con temas
de actualidad, reportajes y entrevistas, y cuentan con tres tipos de
profesionales: los contratados en plantilla, los colaboradores habituales (a
los que se les suelen pedir artículos de encargo) y los colaboradores
eventuales (que ofrecen ellos mismos los temas a publicar). Para que un tema
interese tiene que ser original, exclusivo, o tratado desde un punto de vista
poco usual.
Presentación
Las
normas de acabado del escrito y la presentación (folios blancos escritos por
una sola cara; márgenes y número de caracteres reglamentarios; limpieza y
claridad; etc.) son las mismas que para cualquier obra literaria que se envíe
a una editorial. A éstas se suman algunas normas específicas:
—Escribir
en el primer folio el título, la entradilla del artículo y el nombre del
autor (posiblemente será cambiado por la sección editorial para adaptarlo a
la línea de la publicación, pero, en cualquier caso, es imprescindible
presentarlo de esta manera porque es el etiquetado del producto, el gancho
para que el tema interese).
—Incluir siempre los datos personales: nombre, dirección, teléfono, fax, e-mail y número del N.I.F. o del D.N.I.
—Si el trabajo se ha escrito a ordenador, la publicación siempre agradecerá
que además de la copia en papel se entregue otra en un disquete que le ahorre
la transcripción mecánica.
Contacto
El
procedimiento más habitual y práctico para los que desean publicar un
trabajo en cualquier medio de comunicación, es llamar primero
por teléfono, preguntar por el redactor jefe o por el jefe de la sección que
más se adapte al tema del escrito, y proponerle el reportaje o la entrevista
para ver si le interesa; es la ocasión de demostrar la importancia,
exclusividad y originalidad del artículo o reportaje (pero sin excederse).
Entrega
y Posibilidades
El
autor puede tener el tema ya escrito, o solamente un proyecto para trabajar
sobre él.
·
Si el reportaje o la entrevista están hechos, y al redactor jefe le interesa,
éste pedirá que se le envíe para leerlo y revisarlo. En ese caso,
establecido ya el primer contacto, conviene llevar el trabajo en mano para
realizar el primer intercambio de impresiones. De esta forma el colaborador
siempre puede vender mejor su trabajo y su experiencia profesional, sobre todo
si es desconocido en el medio. La entrega de la colaboración no garantiza
nada; dependerá de la calidad del trabajo y de que se adapte a la línea de
la publicación; será estudiado en el consejo de redacción y, si no
interesa, se devolverá o se avisará al autor (aunque es conveniente que éste
siempre siga el proceso en que se encuentra su obra). Si el trabajo resulta
aceptado, se acuerda su precio y se lleva a cabo la publicación. Lo más difícil
es introducirse, eso que se llama “meter la cabeza”; cuando se consigue,
existen más posibilidades de que la publicación encargue otros reportajes al
autor.
·
La otra forma de presentar colaboraciones es proponer un tema, sin elaborar, a
una publicación a la que le pueda interesar.
Colaboraciones
Literarias
Las
colaboraciones literarias son tanto más difíciles de vender cuanto más
importante sea el medio de comunicación. El primer paso es conocer los medios
existentes, e indagar cuáles podrían aceptar el tipo de trabajo que queremos
enviar. Esta búsqueda hay que realizarla entre publicaciones especializadas;
sin embargo, hay que tener en cuenta que en las revistas culturales
más prestigiosas es muy difícil encontrar una oportunidad, ya que reciben
muchos relatos y poemarios sin previo contacto a los que no pueden dar salida;
pero, al margen de las grandes cabeceras dedicadas a la literatura, en España
hay más de trescientas revistas, la mayoría desconocidas y locales, que
publican relatos, poemas, cuentos y todo tipo de creación.
Currículum
Los
artículos publicados siempre hay que guardarlos, pues son una carta de
presentación y un aval de experiencia profesional; forman parte del currículum
del escritor.
MEDIOS
DE COMUNICACION
Agenda
de la Comunicacion
Todos
los medios de Comunicación (diarios, revistas, radio, televisión),
organismos oficiales (ayuntamientos, comunidades regionales, ministerios,
embajadas), organizaciones (sindicatos, asociaciones de consumidores, etc)
asociaciones de periodistas..........
Hemeroteca:
Todos los periódicos nacionales y regionales de España
http://www.la-moncloa.es/
Medios
de Comunicación de Todo el Mundo
Recoge
un amplio directorios con los principales periódicos de todos los países del
mundo, los diarios internacionales más importantes, los latinoamericanos,
revistas especializadas y de información general, diarios digitales, emisoras
de radio y televisión, agencias de prensa, revistas especializadas, revistas
de información general y diarios regionales.
http://www.periodistadigital.com
Asociación
de Revistas Culturales de España (ARCE)
http://www.arce.es
DIFUSION
EN INTERNET
Las
nuevas tecnólogías, ya no tan nuevas, no cambiarán la literatura de nuestro
tiempo, pero sí la forma de acceso, de difusión y de creación.
Hoy
un escritor puede introducir sus textos en internet para que lleguen a
cualquier lector del planeta, aunque se reserve todos los derechos de
reproducción. Es una manera de difundir su obra y, de paso, jugar con la
posibilidad de encontrar algún editor interesado en ella. La forma más fácil
es abrir una página de internet con los textos, darla un nombre e incluirla
en buscadores con palabras claves por las que pueda aparecer. Por ejemplo, en
caso de que se trate de una colección de cuentos, se puede emplear
"cuentos", "ficción", "literatura",
"relatos", etc. Y la página aparecerá en los buscadores que los
acepten. Pongamos por ejemplo que entra en Google, pues tecleando
"cuento" en la casilla de búsquedas, la página aparecerá dentro
de una inmensa lista, medio perdido en la selva pero aparecerá y será
accesible desde cualquier punto del planeta, desde Australia a Bután, y todo
a un mínimo costo
Si
se busca la versión electrónica de las editoriales tradicionales, uno
siempre puede diregirse a las editoriales en internet.
Otra
opción es acudir a cualquiera de las cientos de publicaciones literarias en
internet que van desde el grado más profesional, como http://www.badosa.com,
que lleva editando libros on-line desde 1995, a empresas donde editoriales que
realizan autoedición, como http://www.librosenred.com,
que también tiene el Proyecto NAE (Nuevos Autores en Español) para
subvencionar la publicación de 10 obras de buenos autores que ya hayan ganado
algún premio literario. Y así se despliega el abanico de internet hasta
llegar a las páginas web particulares que se abren los aficionados y que
admite todo tipo de colaboraciones. Es cuestión de consultar las revistas
literarias, ponerse en contacto y ver la posibilidad de poder difundir
nuestros textos a través de ellas.
La
posibilidad de difundir los textos por internet, permite que éstos viajen etéreamante,
es decir, electrónicamente por las redes y que en el punto de destino se
puedan imprimir para recuperarlo en soporte papel. Con lo que uno siempre
puede ahorrarse los costos de papel, impresión, distribución y envío.
A
parte de las enormes oportunidades que la red ofrece a los escritores
aficionados, la plataforma sirva para la edición electrónica
de los libros comerciales, los mismos que se pueden encontrar
en las librerías pero en soporte electrónico. Algunos son accesibles
gratuitamente desde cualquier punto geográfico. Por ejemplo
si se quiere obtener la versión inglesa original de Alicia en
el País de las Maravillas de Lewis Carrol, es tan fácil como
ir a http://www.literature.org/authors/
carroll-lewis/alices-adventures-in-wonderland y aparece
hasta con dibujos, capítulo por capítulo. Y si se quiere leer
en papel para no forzar la vista ni el lugar de lectura, pues
se imprime y ya está. La página http://www.literature.org/
nació con el propósito de hacer la llegar la literatura al lector
a través de internet. Aquí se pueden buscar las obras por autores.
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